Por fin la coolumna de Erlan en la Ñ se abstiene de los chismes y las cosas que escucha por ahí, se aleja de la flora de vivero y la fauna de murano y se sienta en un bar a charlar con Leonardo Oyola, de los narradores más interesantes, genuinos y personales de la generación que anda por los 30. Y no lo digo porque sea un dilecto amigo de estos iracundos, si no porque es así. Aunque Beatriz Sarlo no se haya enterado porque, claro, Oyola no fue a Puán.
El Tigre acaba de publicar en España su novela Chamamé, un vértigo atrapante de 200 páginas, una de piratas del asfalto, una batalla antológica en el pabellón de los evangelistas, persecuciones policiales y mucho rock and roll... y una historia de amor, por supuesto...
Ojalá Chamamé se publique pronto por acá, así se espabila la gilada.
Lástima, Erlan, lo de poscucurtiano... en fin, ya sabíamos que cuando el Tigre pegara el salto las frondosas imaginaciones de nuestros periodistas culturales no podrían zafar de las comparaciones.
sábado, 4 de agosto de 2007
viernes, 3 de agosto de 2007
domingo, 29 de julio de 2007
You've got mail!
Enlarge your penis
Recibo mail de Jesse Díaz
por un asunto que hubiera preferido evitar
¿puedo decirte Jesse?
que mi insuficiencia era un secreto
a resguardo por los paños de la vergüenza
remedos baratos de algodón Calvin Klein
¿quién apostaría tanto por tan poco?
Recuerdo que una vez
tuve un compañero de primaria,
un hombre de aplomo, de verdadero éxito,
enrollaba los billetes de su semanada
y los disponía transversales en el bolsillo del jean
de un modo que allanaba su ascensión
al precario calabozo de la adolescencia.
¿Sabés de quién te hablo Jesse?
en aulas y en pasillos
su nombre sonaba mucho en ese tiempo.
¿Sabés quién era?
¿Podés recorrer todas las caras de entonces,
como fichus de lata de corredores de Formula 1,
y entrever los gestos de su orgullo?
Chupi –chupi, señorita Díaz, Tapadita.
Ahora te imagino, Jesse,
la segunda malteada de muchas nectarinas
por la que a la noche te vas a odiar
abanicándote la nuca con el fascismo de ayer
haciendo tiempo para tomar tu lugar
en el pequeño cuarto sin ventanas
donde latinas como vos
acopian listas de mails, clickean send,
en una escena muy lejos de Sam Shepard
llena de un futuro tan poco promisorio.
¿desea usted borrar este mensaje de su casilla?
Jesse, querida, con toda sabrosura,
ya Kimberli lo había insinuado
y antes Dorothee
y mucho antes una máquina sin nombre.
Es un mundo extraño Jesse,
la Unión Soviética se desplomó frente a nuestros ojos
pero las PC se impusieron sin que
pudiéramos advertir la andanada.
Insuficiencia es nuestro definitivo Gran Buenos Aires
y no hay modo, ni carne que dé abasto
que disimule tanta nadería
tanto tiempo esperando el turno
para pagar Alumbrado, Barrido y Limpieza.
Recibo mail de Jesse Díaz
por un asunto que hubiera preferido evitar
¿puedo decirte Jesse?
que mi insuficiencia era un secreto
a resguardo por los paños de la vergüenza
remedos baratos de algodón Calvin Klein
¿quién apostaría tanto por tan poco?
Recuerdo que una vez
tuve un compañero de primaria,
un hombre de aplomo, de verdadero éxito,
enrollaba los billetes de su semanada
y los disponía transversales en el bolsillo del jean
de un modo que allanaba su ascensión
al precario calabozo de la adolescencia.
¿Sabés de quién te hablo Jesse?
en aulas y en pasillos
su nombre sonaba mucho en ese tiempo.
¿Sabés quién era?
¿Podés recorrer todas las caras de entonces,
como fichus de lata de corredores de Formula 1,
y entrever los gestos de su orgullo?
Chupi –chupi, señorita Díaz, Tapadita.
Ahora te imagino, Jesse,
la segunda malteada de muchas nectarinas
por la que a la noche te vas a odiar
abanicándote la nuca con el fascismo de ayer
haciendo tiempo para tomar tu lugar
en el pequeño cuarto sin ventanas
donde latinas como vos
acopian listas de mails, clickean send,
en una escena muy lejos de Sam Shepard
llena de un futuro tan poco promisorio.
¿desea usted borrar este mensaje de su casilla?
Jesse, querida, con toda sabrosura,
ya Kimberli lo había insinuado
y antes Dorothee
y mucho antes una máquina sin nombre.
Es un mundo extraño Jesse,
la Unión Soviética se desplomó frente a nuestros ojos
pero las PC se impusieron sin que
pudiéramos advertir la andanada.
Insuficiencia es nuestro definitivo Gran Buenos Aires
y no hay modo, ni carne que dé abasto
que disimule tanta nadería
tanto tiempo esperando el turno
para pagar Alumbrado, Barrido y Limpieza.
lunes, 16 de julio de 2007
Fassolita querido
Los piojos de “tenés que escribir algo para el blog” me comen la cabeza desde hace días, intenté untarme la testa con todos los venenos a mano y no hubo caso: esos bichos vienen cada vez más resistentes y esperan ansiosos la merienda del piojicida.
Sucede que no tengo nada para decir, estoy demudado, enmudecido, con el mute on y de mal humor como de costumbre.
Mejor me hubiera puesto un fotolog para subir fotos y entregarme a la histeria electrónica y dejarme mensajitos levemente hot con chicos y chicas de todas edades y lugares.
Igual me pregunto si es verdad que no tengo nada para decir, si puede ser cierto. En realidad hay algo que mantengo indicto desde hace mucho y nunca encontré el modo de esputarlo, la ocasión meritoria, tal vez porque lo creía indigno.
Años atrás, en la tele, escuché a Moria decir que el público la consideraba una Enrique Pinti con tetas; desde ahí me quedó imposibilitada una respuesta pero juro que la urgencia era mucha ya entonces.
Esa es “la” respuesta tal vez, el mantra limitador a toda la parafernalia del mundo, a la petit maldad cotidiana de la gente bien, al horror de la derecha y el espanto ultra católico, a que el Rafa Di Zeo sea nuestro goberneitor, a la fantasía del progreso tecnológico e intelectual y la fiesta de compraventa en el día del amigo.
Pobre Moria, tan espantosa, hace mucho que quiero contestarte: NO.
Acabo de ver en la tele una entrevista a un grupo de mujeres kirchneristas, Vaca Narvaja y Ocaña entre otras, que apoyan la candidatura de la reine Kristina y se hacen llamar “Las Generalas”.
A mí, por favor chicas, tachenmé la doble.
Salú tul mond.
Sucede que no tengo nada para decir, estoy demudado, enmudecido, con el mute on y de mal humor como de costumbre.
Mejor me hubiera puesto un fotolog para subir fotos y entregarme a la histeria electrónica y dejarme mensajitos levemente hot con chicos y chicas de todas edades y lugares.
Igual me pregunto si es verdad que no tengo nada para decir, si puede ser cierto. En realidad hay algo que mantengo indicto desde hace mucho y nunca encontré el modo de esputarlo, la ocasión meritoria, tal vez porque lo creía indigno.
Años atrás, en la tele, escuché a Moria decir que el público la consideraba una Enrique Pinti con tetas; desde ahí me quedó imposibilitada una respuesta pero juro que la urgencia era mucha ya entonces.
Esa es “la” respuesta tal vez, el mantra limitador a toda la parafernalia del mundo, a la petit maldad cotidiana de la gente bien, al horror de la derecha y el espanto ultra católico, a que el Rafa Di Zeo sea nuestro goberneitor, a la fantasía del progreso tecnológico e intelectual y la fiesta de compraventa en el día del amigo.
Pobre Moria, tan espantosa, hace mucho que quiero contestarte: NO.
Acabo de ver en la tele una entrevista a un grupo de mujeres kirchneristas, Vaca Narvaja y Ocaña entre otras, que apoyan la candidatura de la reine Kristina y se hacen llamar “Las Generalas”.
A mí, por favor chicas, tachenmé la doble.
Salú tul mond.
viernes, 6 de julio de 2007
Mientras trabajo
Lo que aprendí en estos años de trabajar en la farmacia es que decir “remedios” es de curanderos y madres. La palabra correcta es “medicamentos”. Aprendí nombres dificilísimos de drogas. Que los genéricos es lo mismo pero vienen en blisters desangelados y deprimentes. Vi muchas veces, ayer mismo justamente, llenar una bolsa como de consorcio pero roja con anticonceptivos vencidos que se vencen porque los médicos no los recetan y la gente no sabe que puede pedirlos en la farmacia del hospital. Mientras mis compañeras tiraban las píldoras inservibles quedándose con algunas tabletas para ponerles a las plantas (dicen que les hace bien), pensaba a cuántas mujeres la ingesta diaria de esas pequeñas lentejas podría haberles evitado el mal trago, la mala muerte, una vida peor. Después pensé si Tere, que salió de vacaciones hace unos días, estaría ya en Misiones visitando a su hermano tal su plan. Qué temperatura haría en Misiones. Si la tierra será tan roja así como dicen. Que me gustaría conocer Misiones, ir al pueblito de donde es Tere, cerca de Posadas, donde está enterrada su madre que se le apareció en sueños –me contó- hace cosa de un mes y le dijo que mejor no viaje. ¿Le habrá hecho caso? ¿Habrá ido de todos modos? ¿Qué me contará cuando vuelva al trabajo a principios de agosto?
martes, 19 de junio de 2007
Nao tein fim
Hace poco leí, en el Página 12, un titular que me resultó tan revelador de este momento social, tan radiográfico y no quisiera abusar pero taaan metonímico. Era una entrevista a Joaquín Sabina, ese winner/loser que para algunos es la reencarnación misma de una poesía no maricona; el título en cuestión era:
LO IMPORTANTE ES NO DEFRAUDAR AL NANO.
Me acordé de un texto viejo, parte de mi proyecto intitulado
Lo malo de ustedes es que tienen toda la onda.
Mis amigos son unos atorrantes,
se exhiben sin piedad, beben Hamorro*.
Una vez, me acuerdo,
me encontré a algunos en la calle,
iban con cara de haber visitado el Partenón,
de haber asistido, en traviesa del tiempo,
a un encuentro heleno
de profundidad republicana y compromiso histórico.
Se desconcentraban de una multitud
que caminaba con la misma carita de ellos,
ahora que pienso podrían haber sido máscaras de Cavallo.
Mis amigos se gustaban a sí mismos
y creían en Alfonsín,
caminaban con sus hijos en brazos
y se alejaban de un lugar de la vía pública
en el que había cantado gratis Joan Manuel Serrat.
Gratis en Argentina quiere decir
200 mil dólares que paga la municipalidad.
A mis amigos les gusta el Nano.
Mis amigos son un asco.
* Hamorro: bebida espiritista de origen catalán
en el que la Reina Sofía remoja sus callitos más tiesos.
LO IMPORTANTE ES NO DEFRAUDAR AL NANO.
Me acordé de un texto viejo, parte de mi proyecto intitulado
Lo malo de ustedes es que tienen toda la onda.
Mis amigos son unos atorrantes,
se exhiben sin piedad, beben Hamorro*.
Una vez, me acuerdo,
me encontré a algunos en la calle,
iban con cara de haber visitado el Partenón,
de haber asistido, en traviesa del tiempo,
a un encuentro heleno
de profundidad republicana y compromiso histórico.
Se desconcentraban de una multitud
que caminaba con la misma carita de ellos,
ahora que pienso podrían haber sido máscaras de Cavallo.
Mis amigos se gustaban a sí mismos
y creían en Alfonsín,
caminaban con sus hijos en brazos
y se alejaban de un lugar de la vía pública
en el que había cantado gratis Joan Manuel Serrat.
Gratis en Argentina quiere decir
200 mil dólares que paga la municipalidad.
A mis amigos les gusta el Nano.
Mis amigos son un asco.
* Hamorro: bebida espiritista de origen catalán
en el que la Reina Sofía remoja sus callitos más tiesos.
martes, 5 de junio de 2007
mi amigo vs. el mundo
Cuando era más joven tenía un amigo al que le encantaba pelear. A mí también me gustaba pelear entonces, pero era una debilucha y podía atinar un cross a la mandíbula pero necesitaba refuerzos de inmediato. Esas noches que nos íbamos de copas siempre terminábamos peleando con alguien. A veces él solo no podía –puesto que siempre hay gente más dada a conciliar o a hacerse la boluda por más copas encima que tenga- y entonces entraba yo en escena para que alguien me diga lo que no tenía que decirme y darle el pie a mi amigo para que salga de las sombras a puño limpio, primero él empujaba y discutía para distraer y después dar el nock out sucio, a traición, que así son las peleas callejeras. Me quedaba sentada en el cordón de la vereda mirando todo. Mi amigo ganaba siempre.
Ahora tengo un amigo que pelea solo contra el mundo. Es una pelea desigual. Tengo una larga lista de cosas que admiro de él. Si me preguntaran no sabría bien cuál poner primero. Aunque hay una palabra que tal vez sintetice todo: valentía. Mi amigo es un hombre valiente. Sigo siendo una debilucha –más débil con el tiempo-, pero ese pendenciero que tengo de amigo irradia una luz que hace que, cuando todo me agobia, me ponga de pie, en guardia, como una buena chica boxeadora. No puedo acompañarlo en todas sus batallas, a veces ni siquiera puedo distraer al contrincante para que él pueda asestarle un golpe certero al riñón del mundo.
Me quedo sentada en el cordón de la vereda. De vez en cuando, como las chicas en bikini del Caesar Palace, levanto bien alto su brazo de triunfo. Las otras, lo rodeo en mi abrazo.
Ahora tengo un amigo que pelea solo contra el mundo. Es una pelea desigual. Tengo una larga lista de cosas que admiro de él. Si me preguntaran no sabría bien cuál poner primero. Aunque hay una palabra que tal vez sintetice todo: valentía. Mi amigo es un hombre valiente. Sigo siendo una debilucha –más débil con el tiempo-, pero ese pendenciero que tengo de amigo irradia una luz que hace que, cuando todo me agobia, me ponga de pie, en guardia, como una buena chica boxeadora. No puedo acompañarlo en todas sus batallas, a veces ni siquiera puedo distraer al contrincante para que él pueda asestarle un golpe certero al riñón del mundo.
Me quedo sentada en el cordón de la vereda. De vez en cuando, como las chicas en bikini del Caesar Palace, levanto bien alto su brazo de triunfo. Las otras, lo rodeo en mi abrazo.
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