¿Ven el oscuro al final del pasillo de ese bosque?
ahí nos quedamos.
Este blog no existe más,
es agotadora la profesión iracunda
aunque el señuelo melancólico
del clima destituyente nos inspira tanto,
nos da tantas ganas
de rugir nuevas tormentas
que quién sabe.
martes, 12 de agosto de 2008
domingo, 27 de enero de 2008
Perdidos
Yo tengo un oso verde/que siempre se pierde
le hago chas-chás y se pierde más.
Oso verde que siempre te pierdes/adónde te vas?
A un lugar más verde/donde no haya chas-chás.
Nos fuimos con el oso. Chau!
jueves, 27 de diciembre de 2007
Salgo poco
Gloria Milesi ¿quién es?
Me dijeron que sabe mucho de "estilo propio" y no doy con un corte de pelo que me siente bien. Y con el año nuevo encima!
Me dijeron que sabe mucho de "estilo propio" y no doy con un corte de pelo que me siente bien. Y con el año nuevo encima!
miércoles, 19 de diciembre de 2007
Una chica de Provincia
Uno de los primeros impactos de lectura que recuerdo es el que me dio Grishka y su oso, el libro de René Guillot que relata la entrañable amistad entre un niño esquimal y un oso pardo al que toda la comunidad prepara para un sacrificio. Hace un par de años volví a esa magnífica historia y reconfirmé la lectura que a los ocho años me inauguró: la enorme sorpresa, que te deja impávido, de cuando las balas llegan desde el mismo lugar que te dio felicidad, dirección y certeza.
Una especie de iniciación que se sigue repitiendo sólo cuando, de entre la andanada de libros y de escritoras y escritores, hay alguno que tiene el rastro de la tripa y no admite ni las cabriolas de ambiente, ni las complacencias, ni el lujo de los artículos de moda.
Este jueves 20 de diciembre a las 20 hs, en la sala La Ranchería de la Manzana de las Luces de Perú 272, se presenta Una chica de Provincia de Selva Almada.
Antes de que Selva se convirtiera en mi amiga fui su lector, o su escucha en las reuniones del taller de dramaturgia, donde nos conocimos hace algunos años. Pasó bastante tiempo hasta que la casualidad de un encuentro nos permitiera descubrir que vivíamos en el mismo pasaje de Caballito y me habilitara a mí acercarme a quien me producía tanta admiración. Selva escribe con el mismo trazo con que hace todas las otras cosas, con una falta de exaltación y una timidez que la vuelven violenta, persistente y maravillosamente extraña.
A quienes lean esto les recomiendo asomarse a la presentación y agenciarse el libro: no es común esa pluma seca y exquisita, ni es habitual leer relatos de esa calaña. Almada es una escritora en serio y sus narraciones le ganan a cualquier intento de discurso; no hay manera de atajarse, ni modo de resistirse a la fuerza bruta de esos cuentos que te tragan como un remolino en la aparente tranquilidad del río y luego te dejan en la otra costa sin entender bien qué pasó pero con la certeza de que algo te cruzó y te despeinó el jopo seriamente.
Una especie de iniciación que se sigue repitiendo sólo cuando, de entre la andanada de libros y de escritoras y escritores, hay alguno que tiene el rastro de la tripa y no admite ni las cabriolas de ambiente, ni las complacencias, ni el lujo de los artículos de moda.
Este jueves 20 de diciembre a las 20 hs, en la sala La Ranchería de la Manzana de las Luces de Perú 272, se presenta Una chica de Provincia de Selva Almada.
Antes de que Selva se convirtiera en mi amiga fui su lector, o su escucha en las reuniones del taller de dramaturgia, donde nos conocimos hace algunos años. Pasó bastante tiempo hasta que la casualidad de un encuentro nos permitiera descubrir que vivíamos en el mismo pasaje de Caballito y me habilitara a mí acercarme a quien me producía tanta admiración. Selva escribe con el mismo trazo con que hace todas las otras cosas, con una falta de exaltación y una timidez que la vuelven violenta, persistente y maravillosamente extraña.
A quienes lean esto les recomiendo asomarse a la presentación y agenciarse el libro: no es común esa pluma seca y exquisita, ni es habitual leer relatos de esa calaña. Almada es una escritora en serio y sus narraciones le ganan a cualquier intento de discurso; no hay manera de atajarse, ni modo de resistirse a la fuerza bruta de esos cuentos que te tragan como un remolino en la aparente tranquilidad del río y luego te dejan en la otra costa sin entender bien qué pasó pero con la certeza de que algo te cruzó y te despeinó el jopo seriamente.
lunes, 17 de diciembre de 2007
viernes, 30 de noviembre de 2007
Verde que te quiero verde
Si me preguntás de prepo qué es lo que me gustaría ahora mismo, te digo sin tener que pensarlo: estar en el puerto de Paraná tomando una cerveza barata y helada como sólo la venden en los quioscos del interior. El viento que viene de la isla -tenés que ver la isla enfrente de noche toda negra da un poco de miedo y a veces se ve alguna lucecita- te pega en la cara con esos olores que son de la isla: árboles, animales? Me llevaría unos tilos también. Adónde estaban los tilos antes... hará poco más de un año -te acordás?- pasamos debajo de un tilo en una plaza por Recoleta y me dijiste esto es un tilo, si te dormís abajo de un tilo te morís, dicen -dijiste. No conocía el olor del tilo hasta entonces. Después resultó que toda mi cuadra está llena de tilos... será como la marihuana el tilo? hasta que no te dicen esto es, sos incapaz de percibir un olor que después te resulta tan particular, inconfundible? Se darán bien los tilos cerca del río?
No está bueno tener grisaille en esta época... la grisaille pega muy bien con el invierno, pero ahora? Ya lo sé: no soy una chica de plegarme a las modas de estación. Pero: no estoy desde mayo esperando que llegue el verano para sentirme un poco más alegre? Entonces? Tal vez este invierno fue demasiado largo y duro y anduve haciéndome demasiado la Hulk y ahora me cayó el Dr. Banner encima y me tocó estar sola en la carretera haciendo auto stop con un bolsito tan pequeño. En fin, espero que pronto me den un aventón, volver a estar verde, iracunda, en forma.
No está bueno tener grisaille en esta época... la grisaille pega muy bien con el invierno, pero ahora? Ya lo sé: no soy una chica de plegarme a las modas de estación. Pero: no estoy desde mayo esperando que llegue el verano para sentirme un poco más alegre? Entonces? Tal vez este invierno fue demasiado largo y duro y anduve haciéndome demasiado la Hulk y ahora me cayó el Dr. Banner encima y me tocó estar sola en la carretera haciendo auto stop con un bolsito tan pequeño. En fin, espero que pronto me den un aventón, volver a estar verde, iracunda, en forma.
jueves, 22 de noviembre de 2007
Me reclamás que escriba. Es cierto, te lo había prometido. Me senté varias veces esta tarde frente a la máquina con la ventana abierta para que el olor de los tilos entre todo. Entraron los tilos, el calor, después el viento y la lluvia mas no entró una puta línea decente. De todos modos me iba a dormir tranquila, pero paso y veo el mail donde me pedís que cumpla. Así que se me ocurre transcribir este poema del querido y maravilloso Osvaldo Bossi, de su primer libro, que también ya habrás leído aunque todavía no tuvimos tiempo de comentarlo.
"Me he preparado una buena sopa
porque ha llegado el invierno
y tengo frío.
La cuchara me pesa
y en mis labios, la misma
antigua palabra de amor
se desmorona.
Mañana será otro día."
"Me he preparado una buena sopa
porque ha llegado el invierno
y tengo frío.
La cuchara me pesa
y en mis labios, la misma
antigua palabra de amor
se desmorona.
Mañana será otro día."
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