
Se olvidaron de mencionarte en la acostumbrada necrológica glam de los Oscar. Un acto de justicia que repara tanto lípido, nuestra muy querida. Sos demasiado hermosa para quedar atrapada en la grasa de Steve Martin y en esa ceremonia espantosa con coreografías que parecían diseñadas por Reyna Reech.
No te merecieron nunca, hermosa Farah.
Justicia. Justicia.
Lero, lero.
Calenchu.
2 comentarios:
es cierto?
no lo puedo creer, de verdad...
no vi la ceremonia: ya no tengo la energía ni la ilusión como para aguantar hasta las seis de la mañana despierto...
¡Hola Dante!
en realidad, tampoco ví la ceremonia, salvo retazos. Un embole, deslucida y tonta.
Qué bueno que sigas apareciendo por acá, saludos.
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